!HISTORICO! Egan Bernal el primer colombiano en consagrarse campeón del Tour de Francia.


El primer gran campeón que tuvo el ciclismo colombiano, cuando todavía no había ni carreteras decentes y los primeros participantes muchas veces tenían que pasar con la bicicleta al hombro y no montados en ella, se llamó Efraín Forero Triviño. Le dicen el ‘Indomable Zipa’ y nació en Zipaquirá. Casi como un homenaje a sus orígenes, el primer campeón colombiano del Tour de Francia, Egan Arley Bernal Gómez, se crió en ese municipio. Egan todavía nos tiene llorando de alegría por él, o mejor, junto a él. Y apenas tiene 22 años, como para pensar que hay campeón para rato.

¿En qué momento empezamos a bañarnos en lágrimas para celebrar el logro más importante del ciclismo colombiano y quizás de todo nuestro deporte? A lo mejor, cuando Egan cruzó la meta en los Campos Elíseos, en París: a su izquierda entraba Geraint Thomas, el campeón de la carrera en 2018, quien hizo el gesto de señalárselo al público, como si quisiera decir “acá está el elegido”. Un gesto muy similar al de un día antes, en Val Thorens, pero ahora frente a cientos de miles de personas y con los ojos del mundo del ciclismo encima.  

La última etapa de las carreras grandes del ciclismo suele ser un protocolo, un paseo en el que solo hay lucha en los últimos kilómetros y con los embaladores como protagonistas, como este domingo lo fue Caleb Ewan, el primero en cruzar la meta. Pero antes siempre hay manifestaciones de agradecimiento. Como cuando a Egan le sirvieron una copa de champaña para celebrar, que se la tomó “fondo blanco”. O como cuando Rigoberto Urán tuvo el gesto de reunir a los cuatro colombianos que terminaron el Tour, tres de ellos entre los diez primeros de la general, para que pasaran al frente del lote, para decir “Acá estamos”, para mostrar que el ciclismo colombiano está más vivo que nunca. Ese también pudo haber sido el momento en que todos lloramos. 

O también pudo ser después de que Egan cruzó la meta: se encontró con su hermanito menor, Ronald, de 14 años. Se dieron la bendición el uno al otro y luego el nuevo campeón le dio un beso en la frente al que ya empieza a seguir sus pasos en el ciclismo, guiado por Fabio Rodríguez, que también fue su primer técnico. Luego llegó su mamá, Flor Marina, y también lo bendijo. Y finalmente, le dio un beso a su novia, Xiomara. Sí, muchos estábamos llorando. 



Egan, en cambio, aguantó las lágrimas durante toda la premiación. Le entregó el leoncito de peluche del patrocinador a Ronald, el ramo de flores a Xiomara y el trofeo de campeón a su padre. La emoción era enorme. Cuando el himno nacional retumbó en todo París, ya Egan no aguantó más: lloró con todos nosotros.

Muchas cosas han cambiado desde los años 50, cuando el Zipa abrió el camino. Los primeros ciclistas difícilmente habían estudiado. Egan agradeció en cuatro idiomas. “Quiero dar las gracias a todo el equipo. A Geraint por tu deportividad, a todo el equipo por creer en mí. Soy el hombre más feliz del mundo” fue su primera frase, en inglés. Luego agradeció en italiano, porque en ese país comenzó su carrera, cuando Gianni Savio le dio la oportunidad. Luego habló en español, para darles las gracias a los colombianos, y, finalmente, en francés, agradeció a los organizadores, con un “¡Viva Francia y viva Colombia!”.




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