El Covid con olor a pan quemado



Por Anayibe Paipilla (Anni)

 A través de las puertas cerradas del Atanasio en Medellín,  un minuto de silencio en honor al astro Diego Armando Maradona que dejó corazones arrugados y muchas historias para los amantes del fútbol. Luego se oyó el pitazo que dió inicio al partido de vuelta entre Atlético Nacional y el América de Cali.  

Dos equipos acostumbrados a ganar, un encuentro que no ha dejado de ser un clásico del fútbol colombiano.

La partida estaba de lado del verde de la montaña pero los diablos rojos llevaban claro lo que debían hacer, y echándose la bendición, especialmente los de Atlético Nacional que tuvieron que recurrir a una nómina en su mayoría debutantes, todo por causa del COVID que metió a cuarentena a casi todo el equipo titular. Salieron a jugar por sobre todas las cosas. 

En el minuto 1,  primer acercamiento del Nacional. Los hinchas verdolagas, detrás de sus pantallas o agarrados de la transmisión de “Oh qué bola”, con Cristo en mano dijeron “esto empezó muy bien”.

Las reacciones a medida que avanzaba el encuentro deportivo se hacían más picantes, más desesperadas, hasta que  “vino, vino”, como relató el comentarista. El primer grito de gol se oyó en el minuto 10, haciendo eco en cada rincón del mundo donde existen hinchas del rojo o la “Mechita”, como cariñosamente le dicen. 

Ese gol  igualó la serie, pasos grandes de penales se acercaban al Atanasio, pasos que quedaron solo en huellas cuando llegó el segundo del América de Cali al minuto 19.

Los comentarios no se hicieron esperar, “Agradezcan al COVID”, “Se quema el pan” “No habrá pan para el desayuno” “Los juegos del Covid” “Rojo hasta la muerte”. Reportándose hinchas desde Italia, y desde los rincones más bellos adornados con sabor tropical, café y calentura.

 ¡Sí señores!, a este partido le faltaba otro gol, y parecía que llegaba al minuto 29 cuando el juez decretó penal, el jugador del América y envió el balón a la base del palo, apagando la mecha de euforia en sus seguidores al desperdiciar la oportunidad de aumentar la serie.

Al minuto 39 se va expulsado un jugador del verde por un toquecito mal visto, la suerte definitivamente no estaba de su lado.


Cinco minutos de adición, y para el segundo tiempo, los dos equipos volvieron como guerreros al campo de juego. En el minuto 52, fue expulsado un jugador del rojo que cayó en provocaciones y se igualaron los números, pero de jugadores. La hinchada verdolaga recobró la esperanza. La posibilidad existía, claro, pero el objetivo era remar más fuerte. No lo lograron, el árbitro pita penal a favor del América. Ya sin uñas los hinchas de los verdolagas rogaban porque volvieran a fallar, no fue así, al minuto 61, otro grito de gol sacudió el arco cuidado por el tercer arquero del Atlético Nacional.

Un  gol que puso a soñar al verde con el título, pero del año que viene porque en el año del COVID no fue,  y a los rojos a soñar con la estrella 15.

Al comentarista de Oh qué bola, le pedían parcialidad, pero cómo otorgarla si los escarlatas se apoderaron de la pelota en la cancha. Los verdolagas con sus jóvenes debutantes con hambre de ganar el partido, ganaron fue experiencia de un encuentro real frente a unos diablos sueltos que prendieron la caldera en tierra paisa.

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