Travesía Las Lajas “un reto consigo mismo”

Travesía Las Lajas “un reto consigo mismo”

Por Guillermo León Zapata Rodríguez 


Es permitido tener miedo, pero no es permitido dejarte paralizar por él.


Guillermo Zapata y Wilson Martínez en Palmira Valle.
La bendición antes de emprender la aventura.
Dos años atrás inició la loca idea de realizar una larga travesía en mi bicicleta y creció más la idea, cuando mi compañero el profe Wilson, realizó la Travesía hacia Las Lajas con otro grupo de compañeros de ciclismo, mis ganas por realizar la travesía crecieron más. Yo, quería vivir en carne propia eso, retarme a mí mismo y saber cuán grande es mi fortaleza mental y física.




El equipo completo en el peaje de Villa Rica Cauca. Primera etapa: Palmira - Popayán.



































"Cuando el camino se pone duro, los duros siguen en el camino". Luis Costa.
Se llegó el día y hora 5 a.m., parque Bolívar , el temor infundía mi cuerpo, porque sabía que no sería nada fácil realizar 500 kilómetros de recorrido; el mayor temor no poder culminar todas las etapas.


Muy necesario recargar energías.


Fueron varios días de pedaleo, entre largas jornadas de calor intenso y sintiendo corrientazos en mis manos, circunstancias que jamás me hicieron pensar en desistir, el día a día de la travesía fue un reto total, con largos ascensos 35 km para ser más exactos Jajaja en los cuales colocaba mi cuerpo al máximo de lo que podía dar.
Contarlo es emocionante, pero vivirlo supera todo. Atrévete.


Cerca del primer destino: Popayán - Colombia.
Tomábamos descansos con el grupo deleitándonos de los hermosos paisajes que ofrece el departamento de Nariño, nunca antes contemplado por mis ojos y deleitándome con nueva gastronomía y unas buenas cervezas frías como hidratación Jajaja


Un descanso al lado del camino no cae nada mal si es para el deleite.
Deja que la vista se pierda en la inmensidad de la naturaleza.
La navidad con toda su magia y colorido, le imprimió un sello especial a la Travesía. 

Día Final entrada a la ciudad de, Ipiales, por fin enfrente de nuestros ojos nuestro lugar de destino, la alegría y satisfacción fue infinita poder contemplar la hermosa arquitectura de la iglesia Las Lajas fue hermoso poder ir a la frontera y conocer Ecuador y su majestuoso cementerio fue algo que deseaba hace mucho.





















Ahí estábamos, cumpliendo nuestro sueño, demostrando que
éstos, se pueden hacer realidad.


Cruzando la frontera.

Cementerio de Tulcán - Ecuador.



Sólo puedo definir lo vivido como una de las mejores experiencias de mi vida y dejo como conclusión que todo lo que uno se propone, con perseverancia y esfuerzo se cumple.





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